que émulo tu pincel de mayor vida
le diese a Jove, nieve vi encendida,
el taller de tus tintas ilustrado.
Ya sea que el laurel, horror sagrado,
guardó la lumbre, ya que reprimida,
la saña fue de imagen parecida:
desvaneció el estruendo, venció el hado.
No por tus lienzos perdonó a Toledo
el triunfador del Asia, antes más dueño
gobernaste del cielo los enojos.
Envidia los mostró, templólos miedo
y el triunfo tuyo, su castigo, o ceño
hiciste insignias, cuando no despojos.
le diese a Jove, nieve vi encendida,
el taller de tus tintas ilustrado.
Ya sea que el laurel, horror sagrado,
guardó la lumbre, ya que reprimida,
la saña fue de imagen parecida:
desvaneció el estruendo, venció el hado.
No por tus lienzos perdonó a Toledo
el triunfador del Asia, antes más dueño
gobernaste del cielo los enojos.
Envidia los mostró, templólos miedo
y el triunfo tuyo, su castigo, o ceño
hiciste insignias, cuando no despojos.
Fray Hortensio Félix de Paravicino.