Por aquellos contornos había unos pastores que pernoctaban al raso y velaban por sus rebaños. Un ángel del Señor se les apareció, y la Gloria del Señor los rodeó de luz y ellos se llenaron de un gran temor.
El ángel les dijo: "No temáis. Mirad que os anuncio una gran alegría que lo será para todo el pueblo. Hoy os ha nacido un Salvador, que es el Cristo Señor, en la ciudad de David. Y esto os servirá de señal: encontraréis a un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre. Al instante apareció junto al ángel una multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo: "¡ Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor!" Cuando los ángeles se apartaron de ellos hacia el cielo, los pastores se decían unos a otros: "Vayamos a Belén y comprobemos este mensaje que acaba de suceder y que el Señor nos ha manifestado". Fueron presurosos y encontraron a María , a José y al niño reclinado en el pesebre.
Lucas , cap.2, 1-20
Del Griego aquí lo que encerrarse pudo
yaze, piedad lo esconde, fee lo sella, blando le oprime, blando mientras huella cafir, la parte que se hurtó del nudo. Su fama el Orbe no reserva mudo, humano clima, bien que a obscurecella, se arma una embidia, y otra tanta estrella, nieblas no atiende, de Orizonte rudo. Obró a siglo mayor, mayor Apeles, no el aplauso venal, y su extrañeza admirarán no imitarán edades. Creta le dio la vida, y los pinceles Toledo, mejor patria donde empieza a lograr con la muerte, eternidades. Fray Hortensio Félix de Paravicino y Arteaga.